Yo me quedo en casa

FOTO CORTESIA RPP

La Cruz de Piura era una sucursal de la Gran familia en Piura

Publicado: 2014-02-01

PIURA.-  Un aire de tensión se respiraba el 27 de octubre (2012), en uno de los pisos del hospital Cayetano Heredia. Jairo Mendoza Cadenillas, un miembro de la Gran Familia, se había salvado de la muerte, pese a los tres disparos efectuados por sicarios de Dennis Cruz, “cara de bola”. Según el policía Pedro Zapata Monteza, el cabecilla y sus hombres de confianza sabían que este chiclayano había decidido presentarse ante las autoridades, como colaborador eficaz, para incriminarlos. Y sí que sabía de ellos, porque llevaba buen tiempo viajando de Chiclayo a Piura para “coordinar” con la gente de Dennis, los montos de las extorsiones, las nuevas construcciones, la repartición de las ganancias. Entonces la Cruz de Piura decidido eliminarlo. “Lo llevaron al sector Noroeste de Castilla (Tacalá), le invitaron un cebiche, después le dispararon a matar”, cuenta Zapata. No contaban con que Jairo escaparía con vida, refugiándose en el hospital.   

Jairo venía constantemente a Piura a contactarse con ellos (miembros de la Cruz de Piura) para ver qué obras iban a realizarsea, los montos de las mismas y cuánto iban a cobrar.

Según Zapata, al enterarse de lo ocurrido, una fiscal (…) ingresó al hospital y después de ordenar a los policías custodios que salgan, habló con el herido. Este confió en ella, le reveló que lo querían matar porque en su celular tenía nombres de fiscales, policías fotos y videos de los autores que mataron al hijo del policía (Zapata). “Le dice que él ha pertenecido a esa organización (la Gran Familia), pero que lo han intentado matar”. La magistrada tomó el celular y se retiró, sin levantar ningún acta, agregó ayer Zapata. “No lacró esa prueba importantísima. Por eso presenté un escrito ante el doctor Guillermo Castañeda Otsu, informándole sobre lo ocurrido”, señaló.

Jairo y Chacho eran los encargados de venir a recoger el dinero que la banda de Cruz pagaba al Viejo Paco, ante quien se habían subordinado, pues el cabecilla de la Gran Familia era famoso por matar a los cabecillas pequeños que se negaban a pagarle cupos.

Veinte minutos después, al ser alertados de que el chiclayano estaba vivo, un grupo de delincuentes ingresa a “rematarlo” en el hospital. Jairo sospechó y pidió ayuda. Fue cuando llegaron algunos efectivos policiales e intervienen a seis. A uno de ellos le encuentran en un bolsillo el carné de construcción civil del herido, el cual le habían arrebatado cuando intentaron matarlo. Los intervenidos fueron puestos a disposición de la Divincri, pero “vino el fiscal…, y en seguida dispuso la libertad. Ello no obstante que anteriormente, en un acta de reconocimiento, Jairo señala a José Carlos Pachérrez Rentería.

Llamamos al teléfono personal del magistrado, pero no contestó, sin poder contactar con él para que responda a las acusaciones.


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